Esta vez no fui por chamba, pero igual me di una vuelta por la Av. El Maestro en La Recoleta para visitar la humilde carpa que ofrece uno de los mejores platillos que he podido probar en Cajamarca. La intención no es otra sino de recordar el breve paso por esta ciudad y mostrar la culinaria que se puede encontrar cuando uno camina por esta ciudad. Buen provecho.
Resultó que luego de algún tiempo de espera por fin pude llegar a Cajamarca y desde que entré en la ciudad ya se sentía una atmósfera de fiesta por la celebración de los carnavales, que son toda una institución en estas tierras. Pero además, y como buen cuchara brava que soy, ya estaba preguntando dónde podía encontrar algunos potajes como el Frito Cajamarquino. Un humilde platillo elaborado en base a las vísceras del cerdo con papas y acompañado -al momento de servir- de una porción de cebiche, en este caso de pota, y el cual pude encontrar mientras terminaba la labor por la que originalmente llegué a esta ciudad.
Así que una vez culminadas mis obligaciones procedí a visitar la carpa de don Segundo Rosario Salazar García, un hombre que ha dedicado gran parte de su vida a ofrecer este potaje junto con su esposa, doña Hilda Alfonsina Bazán de Salazar, a quien no pudimos encontrar para esta nota, pero -nos cuenta don Segundo- fue ella quien dio inicio a esta preparación que se ha hecho tradicional en Cajamarca.
En esta nota me acompaña Eudes, un amigo en esta travesíaque nos llevó a recorrer varios puntos de las regiones de Cajamarca y Amazonas.
Para quienes estén en Cajamarca o deseen visitar la ciudad y a don Segundo, lo ubicarán en la Av. El Maestro, entre el Instituto Pedagógico y el Colegio San Ramón.